El hablar está infravalorado en las empresas. Hablar es, en demasiadas ocasiones, sinónimo de perder el tiempo. No es difícil escuchar frases del tipo “¿cuándo voy  ha hacer mi trabajo si me paso el día hablando?”. Lo que quizás muchas personas no han entendido es que su trabajo es, en gran medida hablar. Peor aún cuando lo que escuchamos es “no te pagamos por hablar, céntrate en tu trabajo”. Frases de este tipo reflejan una determinada cultura empresarial que sigue sin entender que hablar, conversar para ser más rigurosos, es la pieza clave para desarrollar todo el potencial de nuestras organizaciones.

¿Cómo podemos liderar un equipo sin hablar, sin conversar? ¿De qué manera ayudaremos a desarrollar el potencial de las personas sin conversar con ellas? ¿Qué sofisticada herramienta tecnológica puede sustituir a la conversación como forma de generar confianza y compromiso? ¿Cómo reconocer o cómo buscar cambios de conducta sin hablar de ella?

Si sobra algo en nuestras empresas no son conversaciones (aunque quizás sí algunas mal mantenidas), sino silencios. Silencios que se tragan aportaciones, propuestas, nuevas ideas, innovaciones,… y también rabia, enfado, incomprensión, malestar,… Desde ambos lados el silencio corrompe las relaciones y va generando un entorno emocional negativo. Un entorno en que la implicación y el compromiso con un proyecto compartido parecen una quimera.

Pero la capacidad de conversar de una manera adecuada no es algo que se genera de manera espontánea. Unos cuantos meses después de nacer empezamos a hablar, a emitir sonidos con significado. Durante muchos años iremos perfeccionando esa capacidad, mejorando nuestra gramática, nuestra riqueza terminológica. Sin embargo el buen conversar no es una fase a la que se llega mejorando nuestras habilidades lingüísticas. No es un cambio cualitativo producto de la acumulación de mejoras gramaticales. Necesita de aprendizaje y entrenamiento. Incluso requiere desaprender algunos hábitos que nos llevan a conversaciones infructuosas.

Para gestionar y evaluar el desempeño, para dar feedback adecuado, para reconocer, para poner límites, para potenciar el desarrollo de las personas,… necesitamos mejorar nuestro conversar y conocer las claves de esos diferentes tipos de conversaciones para mantenerlas con más tranquilidad y efectividad.