Libros sobre liderazgo hay muchos. Hasta ahora, todos los que había leído, y son unos cuantos, planteaban reflexiones teóricas, enfoques conceptuales sobre lo que el liderazgo es o debiera ser. John H. Zenger y Joseph Folkman presentan una obra (El líder extraordinario) con una característica diferencial: se basa en datos obtenidos de más de 200.000 personas que han valorado a unos 25.000 líderes. Tras identificar a los líderes mejor valorados, en concreto el grupo formado por el 10% mejor valorado, los autores cruzan los resultados para identificar aquellas competencias que diferencian a ese grupo. Perfilan así las características del líder extraordinario.
Una de las principales conclusiones del estudio y, para mi, una de las más sugerentes, es que para ser un líder extraordinario no hay que ser excelente en todas esas competencias. Has de ser una persona íntegra y honesta. Sin esta cualidad no llegarás a ejercer un liderazgo destacable. Pero no es suficiente. Y tienes que destacar en una competencia de cada uno de los otros cuatro factores identificados en la investigación. Es decir, el desarrollo del liderazgo no ha de basarse en la búsqueda de un desempeño efectivo en una larga lista de competencias. Si tenemos una sólida base de honestidad, destacamos en cuatro competencias que corresponden una a cada factor clave y no nos caracteriza ninguna “debilidad fatal”, tenemos muchas posibilidades de encontrarnos en el grupo de líderes mejor valorados.
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Incapacidad para aprender de los errores.
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Falta de competencias y habilidades interpersonales esenciales.
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Falta de apertura a las ideas nuevas o diferentes.
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Falta de asunción de responsabilidad.
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Falta de iniciativa.

Me quedo con lo de que es más efectivo potenciar las fortalezas que mejorar en las debilidades, cuando estas no son esenciales. Tendemos a pensar lo contrario, que la mejora debe ir por lo que nos falta. Bonita mañana de sábado: me has cambiado un paradigma 🙂
Al igual que Jesus destaco lo de potenciar las fortalezas, pero además me parece interesante el enfoque de entrenamiento cruzado de éstas como hacen los deportistas de élite.
Garcias Jesús, es un placer enorme pensar que he podido ayudar a hacer su mañana más bonita.
Jorge, tu comentario sobre el deporte me lleva a sugerirte la lectura del libro de Xesco Espar, Jugar con el Corazón. Me ha parecido inspirador y sugerente, aunque haya algunos matices que no comparto.
Un abrazo para ambos.