A pesar de haber transcurrido más de treinta años y de que estas conclusiones se hayan visto ratificadas posteriormente (independientemente de los porcentajes específicos), seguimos viviendo de espaldas a esta evidencia. Seguimos pensando que con buenos argumentos, con sólidas razones es suficiente para que los demás nos entiendan. Las dificultades para la comunicación que tantas veces se plantean en las organizaciones y en las relaciones personales me parece que están muy relacionadas con esta dificultad para hacerse cargo de esta realidad: para comunicar no bastan las palabras.
Meharabian y Ferris no llegaron a plantearlo, pero tras la explosión de la inteligencia emocional parece claro que esos aspectos no verbales son la ventana por la que se manifiesta nuestra emocionalidad. En otras palabras, lo que comunica no es el lenguaje sino la emoción. Cuanto más vivamos de espaldas a esta parte de nuestra persona mayores serán las dificultades de comunicación que nos encontraremos.

Leave A Comment