La Danza del Cambio” es un libro de Peter Senge que me pareció especialmente interesante. Sin embargo, lo que me resultó fascinante es la poderosa metáfora que utiliza en el título. La idea de que el cambio en las organizaciones es como una danza permite abrir un gran variedad de significados.
Así, podemos entender mejor que el cambio no es lineal sino que se mueve, avanza y retrocede como los interpretes de una danza. Si tomamos una fotografía de la interpretación de esa danza resulta imposible identificar el conjunto, la coreografía. De hecho, no podremos saber si acaba de empezar, si están moviendose hacia adelante o hacia atrás y mucho menos identificar si atravesaba un tempo rápido o lento. De igual manera, cuando analizamos la implantación de cualquier cambio en una organización lo hacemos desde una perspectiva estática que hace muy difícil valorar el conjunto. Entender ese proceso de cambio como una danza puede ayudarnos a buscar un punto de vista que permita acercarnos al conjunto de movimientos que tiene esa singular coreografía.
El símil de la danza también nos permite acercarnos a la realidad plural de muchas organizaciones, en la que unos departamentos prefieren bailar a un ritmo más rápido, mientras otros todavía no están preparados para emprender danza alguna. Saber articular esas diferentes realidades para acomodar el proceso de cambio a las mismas es uno de los secretos de la implantación exitosa de cualquier proceso que pretenda transformar profundamente una organización.
Por todo ello, cuando me he planteado dar el salto a la blogosfera para trasladar mis reflexiones, lecturas y experiencias relacionadas precisamente con el cambio, el aprendizaje, la implantación de sistemas de calidad o la innovación, conceptos todos ellos que incorporan la idea de cambio en su interior, este es el título que me ha resultado más motivador.