El País de hoy domingo publica una noticia que me ha llamado especialmente la atención. El titular dice así: “La UE cuestiona los sueldos de los ejecutivos. El Eurogrupo analizará si los pluses ligados al corto plazo han contribuido a la crisis financiera“. La cuestión es que según la Unión Europea el establecimiento de retribuciones variables en función de beneficios a corto plazo “puede contribuir a la adopción de riesgos desproporcionados” y al desequilibrio del sistema financiero. En otras palabras, la fijación de incentivos provoca que quienes los pueden recibir se fijen exclusivamente en las medidas orientadas a lograrlos perdiendo de vista cualquier otra consideración como la sostenibilidad de esas medidas o sus consecuencias para el entorno económico y social.
Leer una entradilla que dice “hay altos ejecutivos que ganan mil veces más que sus empleados” seguramente me hubiera llamado la atención en cualquier momento, pero casualmente tengo entre manos un libro titulado “El mito de la motivación. Cómo escapar de un callejón sin salida”, de Reinhard K. SPRENGER, editado por Díaz de Santos, que me ha venido rápidamente a la mente al leer esta noticia.
La tesis central del autor es que todas las políticas que tratan de provocar la motivación mediante incentivos de uno u otro tipo generan, justamente, el efecto contrario: desmotivación. La fijación de un objetivo como referente para lograr una recompensa hace que el trabajador se concentre en la recompensa y no en los fines que esa recompensa pretende estimular. Vamos que lo que estimulan los incentivos son las habilidades y competencias para conseguirlos independientemente de sus consecuencias. El autor pone otro ejemplo en el que los vendedores de ventas se cuidan muy mucho de superar los objetivos establecidos para evitar que el año siguiente el acceso a la retribución variable se fije en un umbral mucho más elevado. En resumen un libro interesante que aún no he terminado y del que sin duda volveré a escribir en otra ocasión.